viernes, 18 de julio de 2008

“El sistema financiero español es uno de los más eficientes de Europa”

José Luis Escrivá, nacido en Albacete, donde cursó estudios hasta su acceso a la universidad, es desde 2003 el director del Servicio de Estudios y economista jefe del Grupo BBVA. Anteriormente, desarrolló su carrera profesional en el mundo de los bancos centrales: en el Banco de España llegó a ocupar el puesto de subdirector del Departamento de Estudios Monetarios y Financieros y después participó activamente en la construcción monetaria europea, como asesor del Comité de Gobernadores de Bancos Centrales Europeos y del Instituto Monetario Europeo. Al iniciarse la Unión Económica y Monetaria fue nombrado Jefe de División de Política Monetaria del Banco Central Europeo en Frankfurt, donde permaneció hasta su incorporación al BBVA. En su trayectoria destaca su labor de consultor del Fondo Monetario Internacional (FMI) o de las Naciones Unidas. Actualmente es miembro del Internacional Conference of Commercial Bank Economists (ICCBE), del Grupo de Trabajo de Prevención de Crisis del Institute of Internacional Finance de Nueva York (IIF), del grupo de representantes del Crédito Privado del Club de París y del Grupo de Trabajo de Globalización de Mercados Emergentes del FMI.
En medio de la incertidumbre que envuelve en este momento a la economía mundial, José Luis Escrivá ha querido compartir con la revista LA CERCA algunas reflexiones sobre la situación actual y sus perspectivas para las economías, especialmente para las variables financieras, protagonistas de las recientes turbulencias.
Una crisis de liquidez más persistente de lo esperado
En los últimos meses, los mercados financieros han experimentado una notable volatilidad. Desde el verano de 2007, hemos asistido a un descenso de los precios de los bonos empresariales, principalmente de los emitidos por el sector financiero, que recientemente se ha extendido a los mercados bursátiles. El detonante de esta situación parece haber sido el mercado de hipotecas subprima en EEUU.
José Luis Escrivá, director del Servicio de Estudios del BBVA, explica esta situación recordando que a comienzos del año pasado la liquidez era muy abundante y no se cuestionaba su agotamiento, en un contexto de bajos tipos de interés en los países desarrollados y de elevado ahorro en las economías emergentes. El gran cambio fue comprobar que las condiciones de liquidez podían cambiar muy rápidamente, y que, una vez que surgieron los problemas en este ámbito, éstos han mostrado ser muy duraderos. Un ejemplo de ello nos lo da el hecho de que los tipos de interés que se utilizan en los mercados interbancarios para el plazo de un año se sitúan entre 40 y 60 puntos básicos por encima de los tipos que se espera que haya en los próximos meses, cuando habitualmente este diferencial es de unos 10 puntos básicos. Esto hace que para el sector bancario sea más caro obtener los fondos necesarios para el desarrollo de su actividad.
Sin embargo, opina que hay que relativizar el tema de las hipotecas subprima, que tuvieron un papel como detonante de los problemas pero, cuando se trata de identificar la verdadera causa de la situación actual, deberíamos acudir a la holgura financiera de los años anteriores y en especial a los excesos cometidos en un periodo de notable dinamismo económico y de creciente innovación financiera. En ese contexto, bajo su punto de vista, nuevos agentes financieros y nuevos productos facilitaron una multiplicación del crédito sin muchos precedentes.
En este periodo, en el que muchas entidades enfrentaron una fuerte presión para obtener altos beneficios, proliferó el desarrollo de vehículos de inversión que permitían realizar operaciones fuera de los balances bancarios. También se multiplicaron los intermediarios financieros no bancarios. Cuando se analiza la estructura de inversión de muchos de estos agentes, se observa que en gran medida invertían en activos con garantía hipotecaria. Cuando se empezó a poner en duda la calidad de algunas de estas hipotecas, especialmente de las concedidas en EEUU en los últimos años con estándares de riesgo más relajados, las pérdidas en estos vehículos de inversión se multiplicaron y terminaron trasladándose al sector bancario.

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